martes, 14 de diciembre de 2010

Ahora que no quedó nadie II

Ahora que no quedó nadie, puedo hablar tranquilo. Sin necesidad de poner puntos, comas ni otras correcciones. Puedo comunicarme a gusto con los dos o tres locos que quedaron por acá. Los únicos interesantes, aunque nos crucemos una cada mil. Voy a escribirlo sin volver atrás, sin mirar la estela de lo que será. Sin ediciones y sin retorno.

Voy a decirlo rápido: si pasás por acá y considerás que el boxeo es una mierda, tomate el barco. Chau, ni se te ocurra volver, andá a tomar un té al Paseo la Plaza y hacete ver por un dentista. Listo. Eso era todo, podemos seguir en paz. En realidad, lo que sigue es una respuesta al compañero chiflado que se burla de mi afrancesamiento.
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Creo que el Chino Maidana perdió la pelea con ese carilindo canchero. Lo vi perder por muy poco, según las reglas que imperan en el boxeo. Khan dominó la mayor parte de la contienda, punteó, anticipó, se repuso y hasta logró derribar al Chino en el primero. Ganó merecidamente.
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Pero sucede que Madiana no se quedó con la derrota. Fue un martirio para el canchero ese. Lo cagó bien a trompadas. Le arruinó la cara, el ánimo y lo dejó medio tonto al final, con unas pelotas a prueba de un ataque de ansiedad. La fiereza con la que iba a los cruces era muy distinta al rostro bello pero sufriente de Khan. Maidana fue más boxeador, más humano. Se trenzó a golpes siendo menos veloz, teniendo menos talento y distancia que su oponente. Menos educación, elocuencia y belleza. Y perdió, desde luego, porque siempre ganan los buenos. Pero hizo que el festejo de Khan sea ridículo, ahí alzado por sus entrenadores.
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Así es como entiendo que se debe pelear y vivir. Poniendo el cuerpo y lo que se arrastra desde hace millones de años. Así te tienen que sacar de esta vida, con la convicción de que entregaste todo. Y que en ese proceso pudiste potenciar tus mejores virtudes. Generalmente, no alcanza. Siempre hay otro mejor, más rápido, más fuerte, más favorecido por el azar o las tarjetas. Sin embargo, las victorias y las derrotas son indiferentes. Solo se vive para ofrecer afecto y el mucho o poco talento que tenemos.
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Al cabo, hay que ver lo vacío que queda un rostro después de una victoria.
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3 comentarios:

  1. Sin palabras. Lastima q me perdi la pelea :(
    Leer lo que pusiste me hacen dar ganas de verla.
    Te quiero monton
    Titi

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  2. Muy pero muy bueno diego.
    El chino Maidana demostró de donde proviene su dedicación por el boxeo.

    Un abrazo grande.

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  3. Titi: genia, la pelea fue un flash, si la veía zanetti se hubiese sacado mal. También te quiero.


    Juan: cierto, el chino le puso todo lo que tenía, y cuando le preguntaron por la revancha dijo lacónico pero emocionado: "peleo con cualquiera". Genial.

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