
Las personas prefieren el sismo intuitivo por sobre el ardid de la reconstrucción. En cambio, yo prefiero un edificio antes que un océano o una montaña. Dios no tiene ningún mérito. Al principio era el Verbo, y frente a Dios era el Verbo, y el verbo era Dios.
Busco una palabra exacta, furtiva. Pero el Altísimo no fue generoso conmigo, la carencia de talento me exime de mi carácter contingente. Puedo morir tranquilo, sobrio, sin altibajos.
Paso por debajo de la autopista, esquivando mierda de perro asentada en Paseo Colón. El frío lacera mi pecho hasta que encuentro un puesto de garrapiñadas y otro pícaro desarropado vendiendo café con leche. Encuentro un fantasma con mi rostro, muerto de hambre y sed. Me observa con odio, me abraza. Lo abandono mientras sube por una columna de la autopista como una serpiente locuaz. La palabra sigue siendo esquiva.
Me desagrada la lluvia, la inspiración me provoca náuseas. Soy un hijo pobre del romanticismo, del empeño sofisticado y contumaz. Encuentro los movimientos de la tierra en la medida que me hastío de tanto buscarlos. Me gustaría respirar y eructar un bucle sin esperanza, aunque vital. Pero sólo consigo un rastro elemental de mi existencia cuando ese mismo gesto deja de interesarme.
Por eso me desprecian aquellos que me conocen en profundidad. Y debido también a esos motivos, sucede que me encariño tan fácil con ellos y las ruinosas carcajadas que exhibo como la última de las sentencias.
(DIJO DIEGO)
Bienvenido a la Zona Prohibida. Espero la muerte del mundo y la bendición del sonido maestre.
ResponderEliminarEl infierno, son los otros.
Vos lees a saer y a kafka YO INVENTO FUTURO.
ResponderEliminarBienvenido, anónimo. Espero casi todo lo mismo que usted, aunque con el paso del tiempo estoy empezando a resignarme...
ResponderEliminarEl infierno son los otros, ¡usted lo ha dicho!
fuerte abrazo
DIEGO
Kafka... mmmm, enorme placer, sí.
ResponderEliminarSaer lo mismo, aunque menos sólo por vagancia. Tengo que conseguir "Las nubes", (creo que se llamaba).
Abrazo, amigo Julián. Siga con los inventos, pero tenga algo de cuidado.
DIEGO