sábado, 14 de agosto de 2010

Donde nace el lugar común

Acabo de observar una imagen devastadora: un chico de cuatro años saliendo de un local de la avenida Corrientes, con una caja de hilos y agujas para vender, despeinado, descalzo y llorando. Hace un frío insoportable. Además, llueve con imprudencia.

Por mi cuerpo cruzaron demasiadas perogrulladas y algunas intuiciones extraviadas. Ya no pude remontar el día. Todas mis actividades, palabras y motivaciones quedaron caducas.

Escondido detrás de inciertas huellas, buscando un acercamiento poético. Siento un nostálgico desprecio por mi rostro condescendiente. Dios comprenderá mi trasfondo leve de calles de tierra.

No me consuela ni Baudelaire. Lo que tengo es innecesario, aquello que busco es improbable. Moriré con la certeza de no haber nacido. Me siento un estúpido narrando y leyendo abstracciones. Merezco una patada bien dada en los huevos. Un tiro en la frente. Por hablar de odio, amor y demografía, el infierno será mi hogar.

Tibio es el mundo
Tibia tu mirada

La lluvia soy yo, quiso alertarme para que mi agonía sea todavía más en vano. Estética pura. Aquella perversa relación entre la obra y el público. La lluvia y la pobreza se unifican en el criterio de lejanía; sólo que la segunda conserva la vitalidad de un cuerpo en descomposición. La pobreza es un espectáculo. No la lluvia.
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Alguna vez me acusaron de no tener ambiciones. Fue el mejor elogio que me dedicaron en mi insípida vida.
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Llueve
Lleven osos
Llueven humanos
Llueve nunca
Nunca es tarde
Nunca es siempre
Nunca es cerca
Nunca es lejos
Lejos es aquí
Lejos es lluvia
Lejos es nunca
Lejos es dios
Llueve y no es hermoso
Es el purgatorio
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(DIJO DIEGO)
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4 comentarios:

  1. Me parece el mejor texto tuyo que lei. Se que dirás que no, pero ahí está todo. En verdad todo. O al menos lo que importa. Un gran abrazo que después te daré.

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  2. Sin dudas, no.
    Pero el abrazo me conforma y me calma.

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  3. tan preciso en las palabras.
    tu humilde estremecimiento queda plasmado en el texto con autenticidad y con una especie de disculpa tácita hacia el horror evitable de todos los días. muy bueno.

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  4. Gracias, algo así. Usted siempre con la palabra exacta. O casi, que no es lo mismo pero es igual dice rodríguez. La lucha por la autenticidad es un gesto atroz. Un abrazo grande.

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