Las primeras horas del domingo son una celebración. Tal vez, sea lo único que puede conservarse de la infancia: el encanto por ese instante progresivo en que la ciudad ingresa en su letargo vital, tras el cenit de esa estupidez llamada fin de semana.
En ese estado de adormecimiento tenue, el mundo (lo que nos llega del mundo) parece amigarse con el hombre y enemistarse con el universo. La tensión y el desgarramiento ceden ante la inminencia del invierno que nos susurra.
Sabemos que las personas que caminan en la semana están corriendo detrás del dinero, el prestigio o ese tipo de aledaños que pueden medirse. Casi no existe movimiento alguno que no persiga el fin demográfico. En cambio, el domingo a la mañana es el momento del armisticio. El alto indispensable para que el adoctrinamiento conserve su eficacia.
Casi no llueve. Es un día precioso para dejarse arrastrar por la turbia perspectiva que desemboca en el lunes. La calma nos acaricia. Está ideal para que el sol nos entibie el cuerpo. Para que nos enfríe el corazón.
No falta demasiado.
(dijo Diego)
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En ese estado de adormecimiento tenue, el mundo (lo que nos llega del mundo) parece amigarse con el hombre y enemistarse con el universo. La tensión y el desgarramiento ceden ante la inminencia del invierno que nos susurra.
Sabemos que las personas que caminan en la semana están corriendo detrás del dinero, el prestigio o ese tipo de aledaños que pueden medirse. Casi no existe movimiento alguno que no persiga el fin demográfico. En cambio, el domingo a la mañana es el momento del armisticio. El alto indispensable para que el adoctrinamiento conserve su eficacia.
Casi no llueve. Es un día precioso para dejarse arrastrar por la turbia perspectiva que desemboca en el lunes. La calma nos acaricia. Está ideal para que el sol nos entibie el cuerpo. Para que nos enfríe el corazón.
No falta demasiado.
(dijo Diego)
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Vengo de un encuentro familiar en Maschwitz...Medité acostada en el pasto con el solcito resguardándome del frío otoñal...un frío que nos está diciendo: "ya llego eh? esto es un breve adelanto..."
ResponderEliminarHermoso día para desconectar.
Lindo post!
Veremos si el invierno tiene el coraje suficiente para atreverse a llegar. Al menos está avisando.
ResponderEliminarCiertamente, fue un hermoso día para desconectar.
Y trate de guardar esos recuerdos familiares. Los muy taimados suelen esconderse y luego no son fáciles de encontrar.
Gracias por el elogio, MS.
Atesoro este día conectada con la naturaleza y los niños de la familia...a los cuales veo muy poco por razones que me exceden...
ResponderEliminarSaludos domingueros!
Atesore, atesore y comparta. Divinos los niños. Vayan también mis saludos de domingo familiar, infantil y natural.
ResponderEliminar¡Salud, MS!
"Sabemos que las personas que caminan en la semana están corriendo detrás del dinero, el prestigio o ese tipo de aledaños que pueden medirse". ¡mama! que grande, y fogwill dice ser mejor que Borges.
ResponderEliminarAbrazo.
Amigo Anónimo: gracias por seguir dando vueltas por acá. Y gracias por los elogios no tan merecidos, aunque me encantaría merecerlos. Fuerte abrazo, Diego.
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