martes, 5 de mayo de 2009

Como si todo esto no fuera nada


Hace ya un largo tiempo que me dedico a buscar la manera de hacer encajar en líneas dramatúrgicas, los discursos que me retuercen las tripas y, de esa manera, extirparlos para luego volverlos a comer. Es un ejercicio difícil, ya que estos discursos que conviven en mí, no se someten a mi control y, por lo tanto, no quieren conformar un personaje, ni mucho menos una situación. Creo que se han revelado, y la conciliación que les propongo es imposible.

Hace unos días descubrí a uno saliendo de mi boca y estrellándose contra el techo de mi pieza oscura. Instantaneamente fui en busca de una escoba para limpiar la mancha, pero no lo alcanzaba, ya que mi techo se volvía cada vez más alto. Me subí a la cama y todavía me faltaban algunos centímetros. En uno de los intentos, levanté la escoba muy alto, sólo con una mano en ella, y al no tocar el techo, cayó fuertemente sobre mi mesa de luz que, extrañamente, es de madera. Mi velador cayó. Su foco explotó. Acto seguido, pensé en una escoba con mango estirable que venden en televisión y encendí el aparato en cuestión. Recorrí todos y cada uno de los canales, mientras tanto, pensaba que en el canal en el que estuve hace un minuto, figuraba el número al cuál llamar para conseguirla de inmediato. Espero que una vez que logre encontrar el canal, conseguir el número, pedir a mi generoso banquero que me otorgue financiación a través de un plástico pertinente, pida el dispositivo limpiador a una adolescente, que me ofrecerá una crema antiarrugas con descuento, espere dos a tres semanas para recibir la escoba, remueva esta sustancia, ponga aceite a hervir en una cacerola con tamaño adecuado para dos porciones, corte una cebolla entera, llore por mi desventura, llore por la cebolla, incluya en la preparación papas, tomates, especias, sal, una edición carísima de algún texto de Barthes, que todavía no he decidido, y por último la sustancia en cuestión, invite a cenar mi discurso a la romana, a alguien que sea una buena fuente de ideas para mi próximo personaje protagónico. Habrá que esperar.
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(dijo Fabián)
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